
Cuando se busca reducir los costos relacionados con la factura de energía, reemplazar los elementos calefactores antiguos en la línea de curado parece ser una solución obvia. Quizás pienses que basta con desechar esos resistores viejos y sustituirlos por nuevos elementos infrarrojos para recuperar la productividad.
Pero aquí está el problema: normalmente no es así.
Los elementos infrarrojos son excelentes, ya que actúan de forma directa. En lugar de perder tiempo calentando primero el aire, el calor llega directamente a las piezas. Esto permite acelerar los procesos de curado. Pero si simplemente colocas esos nuevos elementos en un horno antiguo y deteriorado, en realidad estás desperdiciando dinero. Si las paredes del horno tienen fugas, entonces no estás calentando las piezas; solo estás pagando para calentar el suelo de la fábrica.
Aquí es donde la mayoría de las personas cometen un error: el aislamiento térmico.
La mayoría de estos hornos antiguos están rellenos de lana mineral o fibra de vidrio, que ya está dañada y se ha deteriorado con el paso de los años. Esto crea “puentes térmicos”, por los cuales el calor se escapa.
Prueba esto: utiliza una cámara térmica para detectar puntos calientes en el exterior del horno. Si la superficie externa está caliente al tacto, es decir, si la temperatura supera los 50°C, entonces tu aislamiento térmico está dañado. Reemplazar ese material viejo por paneles de fibra cerámica de alta densidad o lana de roca fresca marca una gran diferencia. De esta manera, se reduce la carga sobre los elementos infrarrojos, y estos no necesitan funcionar a máxima potencia para mantener la temperatura estable.
Pero hay un problema: al utilizar elementos infrarrojos de alta potencia, se genera mucha más calor en la cámara. La producción aumenta, lo cual es genial, pero también se ejerce una mayor presión sobre los ventiladores y sistemas de extracción de aire. Si no se ajusta el flujo de aire para manejar ese calor adicional, es posible que el marco exterior se sobrecaliente o que se activen los dispositivos de seguridad térmica.
Si se arreglan bien los cables y se cierran las grietas en el aislamiento, realmente se podrá observar una disminución en la cantidad de kWh consumidos por cada pieza. Simplemente reemplazar las lámparas es como poner un vendaje en una fuga; arreglar el aislamiento es la verdadera solución al problema.