
Lograr una curado adecuado del recubrimiento en polvo: La verdad sobre la radiación infrarroja
Si usted opera una línea de recubrimiento en polvo, ya sabe que el horno es el lugar donde todo se ralentiza. Es el cuello de botella del proceso. La mayoría de las empresas simplemente utilizan aire caliente para calentar la superficie, pero eso es lento y, francamente, un desperdicio de dinero.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos lámparas de radiación infrarroja de onda corta. En lugar de esperar a que el aire se caliente, las lámparas actúan directamente sobre la superficie a tratar. Esto cambia la forma en que funciona el calor: en lugar de solo endurecer la superficie, el calor penetra realmente en la pieza.
La importancia de la densidad de vatios
Al elegir las lámparas, verá la “densidad de vatios” indicada en las especificaciones técnicas. Básicamente, si se concentran muchos vatios en una lámpara pequeña, se obtiene un campo de energía muy intenso. Esto es excelente, ya que permite que el recubrimiento en polvo alcance su punto de curado en segundos. De esta manera, la línea de producción funciona más rápido y la producción aumenta.
Pero hay un problema: si el tiempo de transporte de las piezas varía aunque sea unos pocos segundos, es posible que el recubrimiento se dañe. Eso ocurre rápidamente. Por eso no se puede simplemente “configurar todo y olvidarse”, sino que es necesario tener un control preciso sobre las zonas de tratamiento.
Elegir el equipo adecuado
Nosotros utilizamos envolturas de vidrio de cuarzo. ¿Por qué? Porque permiten que la radiación infrarroja pase a través sin ser absorbida. Algunas de nuestras lámparas cuentan con recubrimientos especiales que permiten que el calor penetre aún más profundamente en el metal. Esto evita que la capa superior se cure instantáneamente y deje los solventes atrapados debajo.
Instalar las lámparas en su planta
Generalmente, instalar estas lámparas en su sistema actual es bastante sencillo. Simplemente se colocan en su lugar correspondiente. Lo importante es asegurarse de que las lámparas cubran la mayor cantidad posible de la superficie a tratar.
Un consejo: revise sus paneles eléctricos. Cuando estas lámparas se encienden, consumen una gran cantidad de corriente. Si sus cables son demasiado delgados, los interruptores se apagarán tan pronto como se active el interruptor de alimentación.
En resumen, reducir el tiempo de curado de 20 minutos a 5 minutos no se trata de alguna teoría complicada. Se trata de gastar menos en electricidad y producir más piezas cada día.