
Hacer que la curado por ondas cortas sea realmente eficaz
Cuando se trabaja con capas muy delgadas de recubrimiento, los dos mayores enemigos son el tiempo y la electricidad. La mayoría de los sistemas de calentamiento simplemente calientan el aire que rodea la pieza, lo cual representa un gran desperdicio de dinero.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos lámparas halógenas de ondas cortas para enviar energía directamente al propio recubrimiento. No se trata de alguna tecnología sofisticada; se trata simplemente de reducir el tiempo de curado de minutos a segundos.
La potencia detrás del calor
Logramos concentrar una gran cantidad de vatios en un espacio muy pequeño. Dado que utilizamos tubos halógenos de alta tensión, alcanzan su temperatura operativa casi instantáneamente. No hay necesidad de esperar a que el horno “se caliente”. En cuanto la pieza entra en la línea de producción, ya está caliente. Esto significa que puede aumentarse la velocidad del transportador sin preocuparse por esas zonas insuficientemente curadas que arruinan todo el lote.
El secreto para prolongar la vida útil
Escuchará hablar del “ciclo halógeno”. En términos sencillos, utilizamos un gas específico que evita que el tungsteno obstruya el interior del tubo de cuarzo. Esto mantiene el vidrio limpio y permite que el calor sea constante durante miles de horas.
Dependiendo de lo que se esté curando, incluso podemos recubrir el cuarzo para ajustar la longitud de onda. Esto ayuda a que el calor penetre más profundamente en la capa de recubrimiento. Así se evita ese efecto molesto en el que la superficie superior parece seca, pero la inferior sigue estando húmeda.
La verdad sobre las condiciones de uso
Mire, no se puede simplemente colocar estas lámparas en cualquier equipo y esperar que funcionen perfectamente. Estas lámparas emiten una enorme cantidad de calor en un área muy pequeña. Si sus reflectores están dañados o sus ventiladores están llenos de polvo, las lámparas se dañarán rápidamente. Y, por favor, mantenga el cuarzo limpio. Una huella dactilar o una mancha de aceite pueden causar puntos calientes, y ¡pum! La lámpara se daña.
Una última cosa: utilice cables resistentes al calor. De lo contrario, tendrá que gastar sus fines de semana reemplazando los cables derretidos cada seis meses.