
Deje de adivinar cuándo se apagarán sus lámparas infrarrojas
Durante mucho tiempo, el procesamiento de metales se basó en el uso de temporizadores que permitían “configurar todo y olvidarse del resto”. Se encendía el calor, se esperaba lo mejor y se rezaba para que no hubiera problemas. Pero esa era una forma estresante de manejar una fábrica.
Ahora estamos avanzando hacia algo mejor. En lugar de esperar a que una pieza falle antes de darnos cuenta de que una lámpara está agotada, utilizamos sistemas que nos indican cuándo una bombilla está a punto de dejar de funcionar.
No se trata de algún tipo de software complejo y complicado. Se trata simplemente de prestar atención a la electricidad que fluye por las lámparas.
Cómo funciona este sistema
Para que esto funcione, es necesario tener un punto de referencia. Si se utiliza un conjunto de lámparas infrarrojas de alta potencia, el sistema monitorea la corriente que consumen y la luz que emiten.
Lo importante es que, a medida que el tubo de cuarzo se desgasta o el filamento de tungsteno se adelgaza, la resistencia eléctrica cambia. Hemos incorporado lógica especial en el controlador para detectar esos cambios sutiles.
Se recibe una alerta, y se puede reemplazar la lámpara durante los tiempos de parada programados. Ya no hay necesidad de detener toda la línea de producción debido a que una bombilla se ha quemado. Eso representa una gran ventaja.
La física detrás de todo esto
Si queremos evitar desperdiciar energía, debemos ser inteligentes respecto al destino del calor. Utilizamos recubrimientos especiales en los tubos de cuarzo para ajustar la longitud de onda de la luz. De esta manera, el calor afecta únicamente el recubrimiento, y no el metal que está debajo.
Los emisores de ondas cortas son increíblemente rápidos; alcanzan la temperatura deseada casi instantáneamente. Esto significa que el horno de curado no necesita ser muy grande.
Pero hay un problema: la alta densidad de calor genera una gran carga en el sistema eléctrico. No se pueden conectar estas lámparas directamente a un tomacorriente, ya que eso causaría cortocircuitos. Se necesita un suministro de energía capaz de soportar ese aumento inicial de corriente cuando las lámparas se encienden.
Hacer que esto funcione en la práctica
Para lograr esto, debemos abandonar los relés tradicionales. En su lugar, utilizamos SCR controlados por PLC. ¿Por qué? Porque esto permite regular con precisión la cantidad de energía que llega a las lámparas. De esta manera, se evita desperdiciar energía y se obtiene un resultado perfecto y reproducible cada vez.
Y lo mejor de todo: si una lámpara falla, el sistema no se rinde. Automáticamente aumenta la intensidad de las lámparas cercanas para compensar la falta de luz. Esto le da tiempo suficiente para reemplazarla sin interrumpir el proceso de producción.